Antes de ponerle precio a tu producto o servicio, mira con lupa lo que hace tu competencia. ¿Qué ofrecen? ¿A cuánto venden? ¿Cómo lo comunican? No se trata de copiarlos, sino de entender el terreno donde vas a jugar. Conocer sus precios te ayuda a no regalar tu trabajo ni pasarte de largo. Además, puedes descubrir oportunidades para destacar: tal vez ellos entregan lento, no responden bien o descuidan el empaque. Estudiar la competencia no es perder el tiempo, es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar al iniciar tu emprendimiento.