Muchos emprendedores creen que todo lo que entra a la caja es ganancia, pero esa es una de las trampas más peligrosas al iniciar. Si no separas bien tus costos, utilidades e impuestos, tarde o temprano te quedarás sin dinero para cumplir con el SII, para reinvertir o incluso para pagarte un sueldo.

Antes de pensar en utilidad, define bien tus costos fijos y variables:

  • Costos variables: lo que gastas directamente para producir (materia prima, envases, gasolina si haces delivery, etc.).

  • Costos fijos: lo que pagas sí o sí cada mes (luz, internet, arriendo, patentes, permisos, etc.).

Ejemplo:
Si vendes un producto a $10.000, y tus costos totales (materia prima, envase, electricidad proporcional, etc.) suman $6.000, tu margen bruto es de $4.000.

Si estás obligado a emitir boletas o facturas, parte de ese ingreso no es tuyo, pertenece al fisco.

  • Si emites boletas electrónicas, el 12,25% va al SII por concepto de impuesto global complementario o PPM (en 2025).

  • Si emites facturas, debes declarar y pagar el IVA mensual (19%) y también los impuestos a la renta según el régimen tributario.

Tu utilidad no es lo que queda después de vender. Es lo que queda después de restar costos e impuestos.
Fórmula básica:
Utilidad = Precio de venta – Costos – Impuestos

Siguiendo el ejemplo:

  • Precio de venta: $10.000

  • Costos: $6.000

  • Impuesto estimado: $1.200 (12% de utilidad bruta)
    Utilidad real: $2.800

¡Tu trabajo también vale! Lo ideal es que dentro de esa utilidad reserves un monto para ti como emprendedor. No lo uses todo en reinvertir, porque te terminarás quemando.